El universo femenino es una combinación de biología, aprendizaje personal y cultural que nos hace tener diferentes percepciones, ser observadoras distintas de la realidad. Nuestro camino hacia una autonomía psicológica requiere revisar nuestro sistema de creencias y valores, definiendo cuáles deseamos conservar y cuáles queremos abandonar. Al no tener a la mano un modelo propio de éxito, las mujeres nos iniciamos en el aprendizaje de la competición y la consecución de objetivos, medimos nuestra autoestima y valía por nuestros resultados, en comparación con los patrones masculinos de productividad. En muchas ocasiones el sufrimiento que experimentamos es la consecuencia de haber seguido un camino que niega esa realidad que somos.