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"En este Blog muestro mis reflexiones acerca de los procesos de aprendizaje"

domingo, 8 de marzo de 2015

En el día de la Mujer...El Cuerpo Femenino




Cuando el cuerpo de las mujeres era el equivalente del cuerpo de la Diosa, la mujer era el recipiente del milagro de la vida. Durante la edad media, y especialmente durante la revolución industrial se produjo la deidificación de la máquina, y desde ahí tanto el cuerpo físico de los hombres como el de las mujeres, y el de la Madre Tierra, han sido maltratados sexual y físicamente. 
Se ha empujado al cuerpo más allá de los límites de la fuerza y su resistencia y nos hemos conformado con las expectativas culturales de forma, tamaño y belleza, para ponerlo al servicio de la avaricia humana. 
La denigración del cuerpo femenino, se ha expresado en los tabúes culturales y religiosos acerca de la menstruación, el parto y la menopausia, y también se ve reflejada en las estadísticas de violaciones, incestos y pornografía.  Pareciera que lo sagrado del cuerpo femenino se perdió cuando la gente comenzó a adorar a los dioses padres. 
La reverencia hacia la fertilidad, que antes se realizaba a las mujeres que menstruaban, quedó enterradas junto a la Diosa. 

¿Se nos ha olvidado la profunda sabiduría del cuerpo femenino?. 

¿Se animan a recuperar la conexión con la Diosa?

sábado, 13 de septiembre de 2014

Vivir sintiendo que SOMOS SUFICIENTES


A propósito de un proyecto de Temazcales Ontológicos, en el que estamos con mi amiga/hermana Sole, he navegado en las profundidades de algunos temas. Previo a cada Temazcal, leo de ellos, converso con otros, los veo en mis coachees y sobretodo, los observo en mi misma. 

El primero fue la abundancia y que me tuvo pegada en nuevas comprensiones acerca de la escasés, un buen rato. El segundo, postergado dos veces por lluvia, me tiene hace más de un mes reflexionando acerca de la suficiencia. ..¿qué es aquello que nos produce esa angustia existencial, que conozco y reconozco en las personas que me consultan?; ¿Qué será eso que nos hace esforzarnos, a veces, hasta el borde de nuestras fuerzas?.

Pareciera que buscamos sentirnos suficientemente inteligentes, buenas personas, guapos, exitosos o cualquier atributo que sea valorado por la comunidad a la que pertenecemos como un mandato para pertenecer. Pareciera que pensamos, que nuestro vecino, además de tener el pasto más verde, por esta causa es más feliz.

Si entendemos como operan las creencias en nuestras forma de ser, nos darnos cuenta de que hemos sido “programados”, a través de sistemas de creencias que absorbimos de los discursos culturales que escuchamos desde niños. Vimos estas creencias como verdades y nos cuesta someterlas a una revisión. 

Por otro lado, la publicidad (que opera como una energía orquestadora de la cultura, de la que cuesta mucho trabajo sustraerse), ha utilizado  estas creencias como mandatos asociando mejores niveles de suficiencia al logro de la felicidad.  Como si  la felicidad fuera un punto terminal y existiera un camino de conquistas para llegar a ella.

Me he estado preguntando el valor de trascender la insuficiencia. El proyecto Temazcales ontológicos es fruto de esta inquietud.
Por un lado, desde el coaching ontológico he aprendido que desafiando las creencias que están a la base, y movilizando las emociones y la corporalidad que están en coherencia con ellas, movilizo nuevas posibilidades.

He encontrado, por ejemplo que: 
  • Convivimos con la creencia que existe un premio en el futuro, y que depende de cómo hagamos las cosas, serán las posibilidades de ganarlo o perderlo. Esta creencia, desde lo emocional, nos saca del presente. Así, la “búsqueda de la felicidad”, o del “paraíso” en su versión religiosa, genera ansiedad y angustia, tras amenaza implícita de que si no somos LO SUFICIENTEMENTE buenos, no la alcanzaremos. 
  • También, que en muchos opera la creencia de que más es mejor. Así, de la mano de la ansiedad se construyen todas las estrategias acumulativas que persiguen alcanzar niveles de suficiencia asociados a lo material. 
  • y que existe la creencia que  necesitamos ser de los mejores (paradigma del éxito). Nos esforzamos y nos exigimos con estrategas competitivas. Así, surge la ansiedad de comparse con otros, que se acompaña de la frustración, vergüenza o el sentimiento de inferioridad, que surge de juzgar que se está por debajo de ese estándar que opera como mandato. 

Siento que confundimos PULIR, buscando la mejor versión de nosotros mismos, con SER más o TENER más. Siento que al compararnos con otros nos olvidamos de nuestros dones y del hecho que tal como somos, somos únicos y perfectos.

Por aquí va la génesis de los Temazcales Ontológicos. En ellos, mediante estrategias de coaching grupal revisamos las creencias personales y las develamos. Luego, en este ritual ancestral que representa un renacimiento desde un vientre en la madre tierra, sanamos a este ser acostumbrado a vivir siendo insuficiente, lo invitamos a inspirarse en la naturaleza, donde cada animal o vegetal es suficiente y buscamos poner la energía en el presente, donde se encuentran los verdaderos presentes de vivir para  conectar con la gratitud, como puerta para acceder a la suficiencia.

lunes, 28 de abril de 2014

Florecer en Otoño


Como siempre comento, mi jardín esta lleno de posibilidades de aprendizaje. Hoy quiero comentar acerca de mis reflexiones observando un hermoso lirio que floreció este otoño.
Primero partí informándome y encontré que en estas flores, que se abren al inicio de la primavera, se activa un mecanismo que se conoce como vernalización. Este gatilla el fenómeno en el momento exacto para que tenga lugar la polinización. Según estudios, las plantas reconocen esta estación porque "recuerdan"gracias a que acaban de atravesar un largo período de frío, mediante una molécula en su ADN llamada COLDAIR.
Leí también que esta molécula crea una memoria celular que se activa en las plantas luego de trascurrir 30 a 40 días de frío. En ese momento, un gen llamado FLC, que se ha dedicado a suprimir la producción de flores durante el otoño y el invierno, es silenciado, y la planta se prepara para florecer.
Entonces…¿Qué puede haberle ocurrido al lirio de mi jardín?
¿Se le habrá desactivado este curioso gen o se confundió con las altas temperaturas?.
Como sea, aprovecho esto para mi afición de asociar los fenómenos de la naturaleza con la forma en que los humanos habitamos este planeta y no puedo evitar pensar en el fenómeno de florecer o abrirse al mundo asociado a los ciclos de la vida.
Mirando desde el coaching  me imaginé que las creencias que los seres humanos vamos instalando en muestro ser actúan como el gen FLC que inhibe la floración cuando no están dadas las condiciones para hacerlo. También que nuestro devenir en transparencia hace difícil que alguien florezca sin que otra persona intervenga.
Pienso que un proceso de coaching ayuda a florecer en otoño, o en un momento de la vida donde no se espera que esto ocurra de manera espontánea. El coach recrea las condiciones necesarias para que el florecimiento ocurra, y las personas desafían sus miradas del mundo para lograr la expresión de su potencial y encontrar la mejor versión de sí mismas.


lunes, 7 de abril de 2014

Aprender de las Mujeres Mayores



La tarde del sábado, en una hermosa terraza frente al mar, coincidí con una mujer de unos 65 años. No nos conocíamos de antes (era la mamá de mi amiga y dueña de casa), ni nadie nos había presentado, pero no fue necesario, yo diría que nos despertamos algún tipo de curiosidad mutua.

Según experiencias anteriores, en circunstancias como estas, podemos elegir hablar de cosas triviales como el clima y la belleza del lugar, o decidirnos a compartir algo de nuestras almas. Si esto se da, nos involucramos en una conversación profunda en la que cualquier cosa puede suceder. 

En esta ocasión, esta mujer y yo, previa dinámica perruna de tomarnos el olor, elegimos sostener una conversación tan variada y personal, que después de unos días sigue resonando en mi corazón. 

Comenzamos suavemente, hablando de la biblioteca del lugar, y de cómo los libros libros dicen tanto de quienes los eligen; seguimos conversando del legado que dejamos a hijos y nietos, de las cosas que dejamos impresas en sus discos duros aún sin querer; de nuestras sombras reflejadas en la forma de ser de nuestros hijos; de la vibración de los lugares y cómo ésta influye en la manera en que nos sentimos; de nuestra necesidad de pertenecer y de las cosas que hacemos los seres humanos por ser parte de una manada; también compartimos nuestra experiencia de haber sido madres, las dos, de hijos con dificultades para insertarse en el sistema educacional; y entre muchas otras cosas, compartió conmigo como había descubierto que sus nietos veían de ella sólo una parte, como si en su vida sólo hubiese sido abuela.

Después de esta agradable conversación, se me apareció el recuerdo de mis abuelas (que están con las estrellas) y he pensado en lo poco que conocí de ellas. Me he estado preguntando: Cuáles habrán sido sus sueños…¿los habrán podido cumplir o habrán vivido con frustración?, ¿habrán sido mujeres apasionadas o habrán vivido resignadas?, ¿habrán descubierto lo que las hacían fuertes y lo que las hacían perder poder?.


Esta mujer me mostró una parte de su alma, y con su gesto, me abrió una puerta para pensar en el legado de las mujeres de mi familia dejaron en mi y en la abuela que quiero convertirme algún día. Aprendí con ella que conversar con las personas que caminan por delante parece ser un requisito para el aprendizaje, pero también lo significativo que es dar espacio para que los más jóvenes nos conozcan, sintiéndonos eslabones de una gran cadena de aprendizajes.

jueves, 3 de abril de 2014

¿Qué nos trae el otoño?


Como he comentado en mis entradas anteriores, cada día estoy más segura de que la mayoría de las respuestas aparecen mirando por la ventana y observando a la madre tierra.

Por estos días los árboles de ven cansados, sus hojas cambiar de color y en algunos, ya han comenzado a tapizar la tierra. La disminución progresiva de la temperatura y los días más cortos activan la necesidad de ajustar su metabolismo y comienzan a prepararse para el invierno.

Lo anterior me recuerda el miedo. Esta emoción básica que se activa en los seres vivos frente a las amenazas.

¿Será que los árboles están experimentando alguna manera miedo?.
Si esto está ocurriendo afuera, ¿qué sucederá en nuestro interior?
¿Tendrá esto que ver esto con la sensación de vulnerabilidad que escucho de las personas que me consultan y también en mi misma?

Me he convencido de que a las personas, el entorno nos influye más de lo que alcanzamos a darnos cuenta. Me pregunto...¿Qué cambiaría si este fenómeno fuera más consciente?.  Pareciera que como lo ha sido para los pueblos más vinculados con la tierra,  aceptar esta incomodidad invitaría a soltar las hojas que insistimos en sujetar (o como diríamos en términos humanos, controlar).

¿Cuánta energía gastaremos intentando controlar lo que está fuera de nuestro alcance o pretendiendo sentir como en la primavera o el verano?

Otra cosa que me surge mirando mi jardín en otoño, es la posibilidad que se despliega (para algunos árboles y arbustos) al ser podados, para que broten sanos y fuertes en primavera. Así, buscando las semejanzas...¿Será esta la temporada de pedir ayuda para podar aquello que molesta?


viernes, 21 de marzo de 2014

Aprendiendo del Águila

Me encontré con este relato, que espero sea cierto, porque refleja (de manera algo brutal) aquello que siento que las mujeres necesitamos hacer en algún momento de nuestras vidas. 

Ayudadas por el coaching los procesos de transformación son menos solitarios y duros que para el águila, sin embargo siempre será necesario apelar a una cuota de coraje cuando necesitamos dejar lo conocido y nos aventuramos por territorios desconocidos.

Los procesos de transformación buscan reconocer lo aprendido, desprendiéndonos de lo que ya no nos sirve, para escuchar los mensajes del alma y hacernos cargo de nuestro propósito vital. Descubrir cómo queremos caminar la vida enciende con energía renovada nuestra pasión.

La historia del águila

El águila real americana es el ave que posee la mayor longevidad de su especie, llega a vivir hasta 70 años. Pero para llegar a esa edad, en el ecuador de su vida tiene que tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años, sus uñas curvas y flexibles no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta, su pico alargado y puntiagudo comienza a curvarse apuntando contra el pecho peligrosamente, y sus alas, envejecidas y pesadas por las gruesas plumas hacen que volar sea una tarea muy complicada.

Es entonces, cuando el águila tiene que tomar una decisión y sólo tiene dos alternativas: dejarse morir, o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará unos ciento cincuenta días.

Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido próximo a una pared, donde no necesite volar. Entonces, el águila ya refugiada comenzará a golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo. Una vez amputado, tendrá que esperar a que nazca un nuevo pico con el cual, después, tendrá que arrancar sus viejas uñas.

Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, será el momento para desprenderse de sus viejas plumas arrancándoselas con su nuevo pico. Después de cinco meses muy duros, el águila real saldrá victorioso ejecutando su famoso vuelo de renovación y entonces dispondrá de 30 años más de vida.


martes, 18 de marzo de 2014

Regalos envueltos en Papel de Diario.

No sé de donde salió esto de los regalos envueltos en papel de diario, yo lo  he escucho desde hace años en Newfield  (debe ser de Julio Olalla), peroa mi, su significado, me ha ido llegando de a poquito, cada más profundo a partir de mis vivencias personales y los relatos de mis coachees. 

Entiendo que la expresión se refiere a esas cosas que llegan a nuestras vidas, y que a simple vista son tan poco atractivas que nos cuesta descubrir que son un verdadero regalo, y ahora vino a mi mente a partir de una lesión en el tobillo que me tiene hace dos semanas bastante limitada y adolorida. Antes de descubrir el regalo, estaba segura de que algo quería mostrarme esta parte de mi cuerpo que (de un momento a otro) dejó de ser silenciosa y acaparó toda mi atención.

Las noches de luna llena realizo un Círculo de Mujeres, que son un encuentro en torno a lo femenino y en los que, casi siempre, preparo temas inspirados  en saberes ancestrales. En el último, que me encontró lesionada y profundizando en los animales de poder, elegí trabajar el águila. Este animal alado que, para casi todas las culturas, representa  la fuerza, el equilibrio y la visión, y que para las culturas ancestrales es el maestro de la mirada panorámica y de la capacidad para esperar con serenidad.

El águila fue el pretexto perfecto para reflexionar acerca de cómo estas características estaban presentes en nuestras vidas o si necesitábamos incorporarlas, mirando en qué ámbitos estábamos actuando “desde la cancha chica” y  habíamos perdido la visión  en perspectiva.  

Con esas reflexiones fresquitas en mi mente, participé ayer en un taller. Sin contar detalles del contenido, necesito explicar que todo se realizó en torno a un círculo, que se hizo un trabajo práctico en el centro, y que todo se realizó a nivel del piso. Estas condiciones fueron  infranqueables para mi limitación física. Así que, circunstancialmente, me convertí en espectadora de lo que ahí sucedía. 

Después de un buen rato, de incomodidad física y psicológica, porque claramente no estaba participando de la forma que acostumbro a hacerlo,  y mis pensamientos me alborotaban diciéndome que me estaba perdiendo lo mejor,  mi ánimo decaía en picada, hasta que recordé al águila!.

Apareció frente mi una visión diferente,  pude observar, por primera vez, cómo se movía el grupo: su energía, las relaciones, los liderazgos y las distintas acciones que ocurrían de manera simultánea. Un lujo para alguien como yo que tengo una clara tendencia a estar en la acción, ya no me perdía de hacer y ganaba una nueva mirada. .

Entendí, en un nivel de comprensión más profundo, las posibilidades que aparecen cuando cambiamos el foco y aplicamos a la situación una mirada panorámica. Estoy entusiasmada con aplicar esta perspectiva a los distintos temas que ocupan mi vida, re-descubriendo el poder de ejercitar la visión del águila.  

Me quedo con la tarea de practicar y complementar mi mirada de protagonista con la mirada del espectador. Estoy  segura que este ejercicio será poderoso y  lleno de nuevas posibilidades.

Finalmente, puedo decir que "la mala pata" (casi literal al haberme lesionado el tobillo) ha sido mi regalo envuelto en papel de diario y más, que nuevamente estoy sorprendida de los misteriosos caminos que nos llevan a aprender.